Gustavo Sala: Estoy acostumbrado a hacer lo que se me ocurra sin filtro

Por Yorick Allen
Fuente: Los eternautas

Sala, reconocido por su humor “sin filtro”, se dibuja a sí mismo como un ser horripilante, lo cual dista de serlo al tener chistes a la mano para amenizar cualquier conversación y presentación.

Los Eternautas conversó con este “insano” artista argentino -que no paraba de dibujar-, quien nos adelantó sus planes futuros, por qué su humor es insano, del noveno arte tanto chileno como argentino y del nuevo escenario que enfrenta el cómic. Todo eso después del salto. Con ustedes, Gustavo Sala.

– ‘Enfermito’ es tu primera publicación para Chile, ¿cómo la definirías?

– Gustavo Sala: ‘Enfermito’ es una selección de un montón de material, viñetas unitarias, historietas de dos o tres páginas aparecidas en distintos medios, como la revista Fierro en Argentina, en El Jueves de España, parte de lo que estoy haciendo para la revista Lento de Uruguay, cosas para diferentes medios independientes. Así que es como una ensalada caprichosa de cosas. 

– Por eso el nombre entonces.

– GS: En realidad me cuesta mucho un nombre para un libro, para cualquier cosa que haga. Un nombre del que después no te puedes arrepentir. Con la editorial queríamos algo corto, de una sola palabra. Se hizo un libro con el sello Llanto de Mudo de Córdoba, en Argentina, con chistes de una viñeta que se llamaba ‘Ordinario’. A la editorial le pareció interesante hacer algo en ese sentido, una palabra. Me acuerdo haber hecho la lista, ‘Degenerado’ era una idea. Creo que tuvo que ver el nombre con uno de los comentarios que te pueden hacer por Facebook, donde dicen “Andá, vos sí que estás enfermito”. Sí, en realidad se lo tengo que agradecer a uno de los comentaristas de Facebook, sin proponérselo bautizó el libro.

– ¿Cómo reaccionas cuando a tu trabajo lo definen como ‘El humor enfermo de Gustavo Sala’?

– GS: Me parece gracioso, está bien. O sea, a mí lo que me parece más interesante es que me divierta a mí, que proponga algo, que sea personal, que tenga sentido leerlo. Después no pienso demasiado en términos que sea ‘enfermo’, que sea sano, que tenga tumores incurables o que tenga algún tipo de cuestiones insalvables. Pero estoy acostumbrado a hacer lo que se me ocurra sin filtro. Muchas de las cosas que se me ocurren tienen que ver con cosas bastante podridas, entonces algunos pueden decir eso. Lo que sí me gusta es pensar en cosas en términos de exageración o de ver cómo una cosa que tú ves puede dispararse para cualquier lado. Eso el dibujo te lo permite y la realidad no, así que vamos con el dibujo.

– Claro, y tu humor pasa por todo.

–  GS: No sé si por todo, por todo definitivamente no.

– Pero no te autocensuras tampoco.

– GS: No, te diría que en general no, porque casi todo lo que hago es para publicar en algún lado. En revista como Barcelona en Argentina, Página 12, la revista Fierro, Lento en Uruguay, son medios que te permiten bastante o mucha libertad, libertad de expresión. Entonces, hay como un tema convenido y así no digo “uh, con esto no voy a poder meterme”, sino que hago algo que me parece que está bueno, no solamente meter cualquier cosa como un chiste con pedofilia. “¡Ah, qué loco!” o “¡Qué enfermo!”. No, si me parece que está atractivo vas a hacer el tema o la idea en general.

luca

– Como representante del humor gráfico argentino, ¿cómo ves que está el cómic en tu país?

– GS: Está en un momento muy interesante, muy creativo y muy explosivo. Te diría que desde hace 10 años, más o menos, pondría como punto de lanza a la tira ‘Macanudo’ de Liniers como apertura hacia el lado más estético de un montón de otras miradas y otros estilos. Paralelamente a ese humor más poético, conviven otras escenas más podridas o absurdas, independientes, mucho conviviendo. Muchos autores que van apareciendo de forma espectacular y muchos sellos y editoriales nuevas, la propia de Liniers, ‘Común’, ‘El llanto de mudo’, ‘Loco Rabia’, ‘Moebius’, todas con pocos años y que hace 10 años muchas no existían. Todas poniendo a autores independientes, con cosas más personales. Entonces en humor, en historieta en general, hay una oferta muy amplia. Lo que pasa es que el tema siempre es salir del lugar especializado. Hay todo un circuito en Buenos Aires, en Rosario, en Córdoba, muchos eventos de historieta independiente, encuentros, ese material circula en todos lados, pero al público le cuesta enterarse. La verdad es que hay mucho. También hay muchas chicas un poco como acá (en Chile), podemos hacer un paralelo, con miradas diferentes y humores y dibujos diferentes.

GUSTAVO SALA

– Y de lo que has visto en Chile, ¿te has llevado alguna sorpresa o qué es lo que te ha llamado la atención?

– GS: Al que más conozco y del que soy muy amigo es Alberto Montt, somos casi como novios (ríe). La promiscuidad del humor de los dibujantes en Chile es notable. Conozco el trabajo de Christiano hace un tiempo, también habiéndolo conocido en Buenos Aires. Carlos López Balló, que también coincidimos en un evento en Buenos Aires. El trabajo de Maliki también me encantó, el libro que sacó con Ril me pareció un hallazgo. Malaimagen también, me parece que son muy interesantes. Veo también que empiezan a aparecer y probablemente el próximo año va a haber un montón de nombres que ahora ni conocemos.

– Todo eso gracias también a Internet, así no tienen que andar esperando a una editorial para que los publique.

– GS: Claro, pero cuando de la Internet pasa al libro, así es cuando hay que empezar a exigir de otra manera. Porque digamos que cualquiera puede armar un blog o poner sus tiras en Facebook, pero se supone que no cualquiera es editado. Ya no es joda, ahí empiezan a aparecer otros temas. Ahí es como tener otra presencia, es un libro papel y que empieza a circular.

– ¿Cómo definirías en la actualidad al humor gráfico? No digamos que es lo mismo que hace 20 años…

– GS: Lo hablamos con varios humoristas, como Montt, Malaimagen, con (Francisco Javier) Olea en una charla y hay muchas respuestas posibles. Se hablaba de la conclusión, de la provocación, de la mirada, de la imagen, de la opinión, de decir algo para poner otra mirada de la que ve la mayoría que está ahí presente y obvia. Proponer otra cosa con algo que está alrededor nuestro. Todo lo que está pasando puede ser generador de un chiste, de una mirada, de una propuesta. El tema con el humor gráfico es que está complicado de encontrar un lugar en los medios gráficos. Uno puede pensar históricamente en la tira o las viñetas en los diarios. Y ahora me imagino que acá también hay cada vez más tipos que dibujan, que hacen humor gráfico, pero no hay diarios que tengan muchas páginas que los publiquen. Entonces el dilema es un tipo que quiere ser humorista gráfico y dedicarse con una carrera, y que tiene una cuestión personal y que quiere trascender con eso y, en el mejor de los casos, vivir de eso, ¿cómo hacerlo? Si no hay diarios que contraten humoristas gráficos, tienes que buscar alternativas, de tener como una continuidad en Facebook. Está el caso de Montt, de Decúr en Argentina, empiezan a hacer un núcleo de lectores por Internet y cuando sale el libro van corriendo a comprarlo. Parece que me desvié de la pregunta, como no sé la respuesta empecé a ir por otro lado (ríe).

SALA

– Respecto a tu trabajo, ¿hay algo que tengas pendiente realizar?

– GS: ¡Sí, por lo menos 74 cosas! Te digo dos que espero realizarlas cuanto antes. Una es hacer algo para chicos, donde los animales no tengan penes y no se penetren, y donde un padre no tenga que taparle los ojos al hijo con un material mío. Me divierte, no es que me parezca un material que me costaría hacer, pero por alguna razón siempre me termina saliendo cosas que son para adultos. Y otra cosa que sí me parece lo más difícil de hacer es una historieta larga.

– Un cómic.

– GS: Sí, una historieta larga. Ahora se habla hace varios años de novela gráfica. Es un chamullo editorial.

– Bueno, hay gente que dice que no hace cómic, hace narrativa gráfica.

– GS: Eso es una boludez. Es como hacer películas y hablar de filme, que es una narración en imágenes con sonido para verlas en un cine. ¡Películas, flaco! O sea, lo que sí es verdad es que cuando uno habla de novela gráfica estás hablando, en general, de una historia más personas, con una temática que puede ser de cualquier tema, profunda, rara o más compleja, con dibujos más extraños, una historia completa, editada muchas veces con una edición más cuidada. Pero una historieta es una historieta, que en vez de tener dos páginas tiene 120. Lo que me da un poco de bronca con eso es que en ningún momento aparece la palabra historieta. Novela y gráfica, y gráfica puede ser o uno puede interpretarlo como una cosa de diseño. La historieta carga aún con una cosa peyorativa. Por ejemplo, hablar de historietistas, a muchos les parece como una cosa casi que no tiene identidad, que da como vergüenza decirlo. Unos dicen “soy artista gráfico” o “soy artista visual”… pero dices “soy historietista”, como que sos un boludo. Como los que ponen en vez de guión y dibujo, ponen guión y ‘arte’, como si poner arte fuera más que poner dibujo. Generalmente el que pone ‘arte’ es una mierda de dibujo (ríe). En definitiva, es que gracias a lo de novela gráfica empezó a aparecer un público que no estaba con la historieta, pero se acercaba sin vergüenza a las librerías. Un caso emblemático es ‘Persépolis’ o ‘Maus’, que si hablaban de historieta era como “ay, es un historieta”. Pero no, es una “novela gráfica”. Incluso es para las propias librerías, que lo exhiben sin vergüenza al lado de libro de Paul Auster (ríe). El tema es que sirva para encontrar a un público nuevo, así que bienvenido.

-Fin de la transmisión-